Por fin llegó el fin de semana en que las "cat-girls" iban a realizar su primer viaje juntas, y el destino elegido fue Madrid.
Un gran grupo compuesto por las hermanas Remiro, las hermanas Gallego, Silvia, Rosana, Marta S. y Arantxa iban llegando temprano el Sábado por la mañana a coger el AVE, no iba a ser menos.
Puntualidad absoluta, gran organización y caras felices con ganas de empezar lo que esperemos sea el primero de muchos viajes de las "cat-girls".
Se preveía que iba a ser un viaje divertido y que fueramos donde fueramos no pasaríamos desapercibidas. El silencio del vagón del tren se terminó en cuanto subimos nosotras y el remate final fueron las risas, algo escandalosas y que contagiaron a todas, de Mari Jose y Mari Carmen. Menos mal que estabamos llegando y evitamos que nos echaran.
La manifestación de los agricultores y que el Ministerio de Agricultura estuviera al lado de Atocha, hizo que las líneas de autobuses estuvieran cortadas, por lo que emprendimos el camino al hotel andando. Maleta en ristre, casi en fila india por la cantidad de gente que había, empezamos nuestro paseo hacia el hotel. Llegamos sin ningún problema.
Una vez dejamos las maletas, todas en una habitación poque las demás no estaban preparadas, primer cafecito con churros y porras para decidir el plan del día.
En metro fuimos directas al meollo de Madrid, la Puerta del Sol, dónde habíamos quedado con Marta S. (paliza de 4 horas de autobús desde Bilbao). Bien cansada que llegó la pobre y con la maleta que le hicimos llevar todo el día, pero siempre sonriente.
Merodeamos por la Plaza Mayor y fuimos en busca de un lugar para comer. Encontramos un sitio, pero tuvimos que esperar un poco, así que decidimos tomar algo antes en una terraza, dónde las cañas más pequeñas eran copones. Mamen estuvo a punto de quedarse porque se hizo amiga de unos pajaritos a los que les daba patatas fritas.
Con la alegría en el cuerpo, nos encaminamos al restaurante elegido. Fuimos sentadas en una especia de reservado en forma de cueva, un sitio muy bonito y bien tranquilas que estabamos. Recibimos un trato especial e individual. Nuestro camarero, Karim, se aprendió todos los nombres y se preocupaba de que cada una de nosotras estuviéramos a gusto. Tuvo el detalle, al ver la cara de perplejidad de Mari Carmen con su ensalada de espinacas (sólo espinacas crudas y 4 gambas), de cambiársela por una ensalada mixta.
Después de una gran comida, la mayoría fuimos al hotel, a excepción de las compradoras compulsivas y de las amables que se quedaron a sacar las entradas del Teatro. No dió tiempo para mucho, una pequeña siesta para algunas y a arreglarse para la noche. Alguna estuvo a punto de no poder arreglarse porque tenía la maleta en la habitación de las compradoras y la llave estaba en la habitación de las dormilonas (que nadie sabía cuál era).
Fuimos a ver una comedia, "Sexos", en el Teatro La Latina. No vamos a explicar de que iba, eso sí, nos echamos unas risa, por la obra en sí y por nuestros asientos. Imaginaros lo altas que estabamos que Conchita tenía vértigo. Estabamos en las 2 úlitmas filas de un teatro muy empinado. Llegabamos casi a los focos de las luces. La gente nos miraba pensando "hay gente peor que nosotros y mira que es difícil".
Después corriendo a cenar (para que no nos quitaran la mesa) a la "Burbuja que Ríe", sidreria Asturiana, en la cual cenamos muy bien. Mamen se preocupó de que a nadie le faltara sidra, rellenando los vasos continúamente. Cuando llegó nuestra hora, ya que las reservas iban a turnos, sólo faltó que nos pusieran los abrigos para que nos fueramos. Silvia salió contentísima ya que se hizo "amiga" de los gaiteros que no paraban de tocar detrás suyo.
De ahí, en busca de un bar para echar unos bailes (si no llegamos a encontrar uno no sé que hubiera sido de Mamen). Buenas risas nos echamos con los bailes peculiares de alguna.
Al teatro, a la cena y al baile se nos unió Almudenita.
Opíparo desayuno a la mañana siguiente. Imposible que nos quedaramos dormidas ya que alguna se preocupó de telefonear a las demás a las 9h. Suerte que seguían sin saber cual era una de las habitaciones.
Después de dejar las habitaciones, nos dividimos y quedamos a comer en el restaurante del hotel. Unas al rastro, otras al museo Thyssen y una colgadilla a ver a sus tios. Nos juntamos para comer y contarnos lo acontecido a cada una. Marta S. tuvo que irse sin café porque salía antes.
No dió tiempo para mucho más. De allí a la estación para poder disfrutar de la sala vip. Aprovechamos todas sus comodidades, además de beber y comer todo lo que pudimos. Que mejor manera que terminar este viaje que viajando en AVE y en preferente, dónde no dejamos nada de la merienda e incluso nos llevamos alguna cosa.
Ya en Zaragoza, fuimos recibidas por algunos de los chicos.
Fui un fin de semana memorable, dónde todo salió muy bien, hubo un gran ambiente y no paramos de reir por cualquier cosa. Esperamos que este sea el comienzo de alguna otra escapada más y que las que no pudieron venir puedan en un futuro.
Muchos ánimos para Pulu que dos días antes se torció el tobillo y se tuvo que quedar en casa reposando. Esperamos que te recuperes pronto.
Agradecer a Marta S. el esfuerzo de venir desde Bilbao, que fué bastante paliza y la pobre no tuvo un final de lo más feliz, pero esperamos que haya valido la pena.
Y agradecer a todas la organización de este viaje. Ha sido muy especial.
Espero que no sea demasiado aburrido y pesado este relato. Cuando tenga las fotos las incluiré. Hubo más anécdotas, pero todo no se puede contar.